Comprar impresora: cuenta el coste por página
Por qué el precio de compra es solo la mitad de la cuenta
Tienes dos impresoras delante para comparar: una cuesta 49 euros y la otra 149 euros. A primera vista, la más barata parece la elección obvia. Pero en una impresora, el precio de compra dice poco de lo que realmente te va a costar durante su vida útil. Lo decisivo es el coste por página, es decir, lo que gasta en tinta o tóner cada hoja impresa. Una impresora barata con cartuchos caros puede costar bastante más en uno o dos años que un aparato más caro con consumibles económicos.
Los fabricantes suelen vender el aparato con poco margen y ganan la mayor parte con los cartuchos que luego vas comprando una y otra vez. Es un principio conocido, parecido al de las maquinillas de afeitar y sus cuchillas, y conviene tenerlo en cuenta al comprar en lugar de fijarse solo en la cifra de la etiqueta.
Cómo calcular el coste por página
La cuenta es sencilla en cuanto conoces dos cifras: el precio de un cartucho de recambio o de un tóner y el número de páginas que el fabricante indica para él. Si divides el precio entre el número de páginas, obtienes el coste por página. Ese dato del fabricante suele basarse en una norma con una cobertura fija, por ejemplo un cinco por ciento de la página impreso, solo texto y sin fotos. Un documento con muchos gráficos o fotos gasta, lógicamente, más tinta de la prevista en esa cifra.
Tinta o láser: dos estructuras de costes distintas
Las impresoras de tinta suelen ser más baratas de comprar, pero cada cartucho a menudo da solo para unos cientos de páginas. Las impresoras láser cuestan más al principio, pero sus tóneres duran con frecuencia varios miles de páginas. Si imprimes mucho texto en el día a día, como facturas o formularios, una láser suele salir más a cuenta con el tiempo. Para imprimir fotos de vez en cuando, la de tinta sigue siendo la opción más adecuada, porque reproduce mejor los degradados de color.
Otra diferencia aparece cuando pasas un tiempo sin imprimir. En las impresoras de tinta, la tinta puede secarse si no se usan, lo que atasca los inyectores y a veces obliga a usar un cartucho de limpieza caro o a llevarla al servicio técnico. Las láser, que funcionan con tóner en polvo, no tienen este problema, porque el tóner no se seca, sino que se calienta y se fija en el momento de imprimir. Si imprimes de forma irregular, conviene incluir este punto en la cuenta, y no solo el coste por página.
Un ejemplo con números
Supongamos que la impresora A cuesta 49 euros. Un cartucho de recambio cuesta 24 euros y, según el fabricante, da para 200 páginas: salen 12 céntimos por página. La impresora B cuesta 149 euros, su tóner cuesta 79 euros y da para 2.500 páginas: algo más de 3 céntimos por página. Si imprimes unas 1.000 páginas al año, con la impresora A pagas unos 120 euros solo en tinta y con la B, unos 32 euros en tóner. Aunque sumes el precio de compra más alto de la impresora B, la inversión extra de 100 euros queda compensada en algo más de un año gracias a unos costes de uso más bajos, y a partir de ahí cada año ahorras unos 88 euros con la impresora B frente a la A.
Por qué los cartuchos XL y los sistemas de tanque de tinta suelen salir más baratos
Además del cartucho estándar, muchos fabricantes ofrecen una versión XL o XXL que cuesta más al comprarla, pero da proporcionalmente muchas más páginas y reduce así el coste por página. Algunas impresoras de tinta vienen además con un tanque recargable en lugar de cartuchos sueltos, que se rellena con tinta en botellas. Comprar un aparato así suele costar más, pero el coste por página resulta a menudo bastante más bajo que con los sistemas de cartuchos clásicos. Que compense o no depende del volumen de impresión que alcances de verdad a lo largo del año.
Otros costes de uso que se pasan por alto fácilmente
Además de la tinta o el tóner está el papel, cuyo precio varía según la calidad y la cantidad. Algunas impresoras láser necesitan también, al llegar a cierto número de páginas, un tambor nuevo o un kit de mantenimiento, que en la información del fabricante sobre consumibles suele aparecer por separado. Vale la pena mirar antes de comprar si ese modelo en concreto prevé piezas de este tipo, en lugar de descubrirlo con la primera avería.
- Divide el precio del cartucho o del tóner entre las páginas que indica el fabricante para obtener el coste por página.
- Compara ese valor entre varios modelos, no solo el precio de compra del aparato.
- Calcula con realismo cuánto imprimes al año antes de decidir entre tinta y láser.
- Comprueba si los cartuchos XL o un sistema de tanque de tinta reducen el coste por página con tu volumen de impresión.
Antes de pedir una impresora concreta, puede compensar echar un vistazo a las categorías para comparar a la vez los precios del aparato y de sus consumibles. Cómo valorar en general los costes de uso de los electrodomésticos sigue un principio muy parecido al de las impresoras: el precio de compra es solo el principio de la cuenta. Y qué cubre de verdad la garantía legal si hay una avería en los dos primeros años en la UE lo explica el artículo sobre garantía comercial y garantía legal; fuera de la UE rigen normas propias.
Preguntas frecuentes
¿Son realistas las cifras de páginas que da el fabricante?
Se basan en una norma de prueba fija con poca cobertura. En el uso diario, con más gráficos, fotos o texto más denso, el número de páginas que se consigue suele ser menor que el indicado.
¿Compensa una impresora más cara si imprimo poco?
No necesariamente. Con muy pocas páginas al año, el menor coste por página apenas se nota, mientras que el precio de compra más alto ya no llega a amortizarse. La cuenta compensa sobre todo si imprimes con regularidad.
¿Qué sale más barato a largo plazo, cartuchos originales o compatibles?
Los cartuchos compatibles suelen costar menos por página, pero la calidad de impresión y la duración pueden variar según el fabricante. Comparar el coste por página sigue teniendo sentido, elijas la opción que elijas.
¿El consumo eléctrico cuenta de forma apreciable en el coste de una impresora?
Frente a la tinta o el tóner, el consumo eléctrico de una impresora en un uso normal suele ser bastante menor. Los consumibles siguen siendo, casi siempre, el factor de coste más importante.