Compara los costes de uso, no solo el precio
El precio de compra es solo el principio de la cuenta
Tienes dos impresoras entre las que elegir: una de 59 euros y otra de 89 euros. A primera vista, la más barata parece la opción obvia. Pero comparar los costes de uso significa no quedarse en el precio de compra y preguntarse cuánto cuesta de verdad un aparato mientras lo usas. En muchos productos, esos gastos continuos superan con creces la diferencia de precio de la compra al poco tiempo.
Qué entra en los costes de uso
Según el producto, los costes de uso se componen de partidas distintas: el consumo eléctrico en los electrodomésticos, la tinta o el tóner en las impresoras, el agua en lavadoras y lavavajillas, los filtros o las bolsas en las aspiradoras, las cápsulas o el café en grano en las cafeteras. Cada una de estas partidas se repite durante toda la vida útil del aparato, mientras que el precio de compra se paga una sola vez. Precisamente por eso, un aparato más barato con gastos de uso altos puede salir más caro en pocos años que uno más caro con gastos de uso bajos.
El ejemplo: dos impresoras frente a frente
La impresora A cuesta 59 euros, y un juego de cartuchos compatible de 45 euros da para unas 300 páginas, es decir, 0,15 euros por página. La impresora B cuesta 89 euros, y su juego de cartuchos de 30 euros da para unas 500 páginas, o sea, 0,06 euros por página. Si imprimes 1000 páginas al año, la impresora A te cuesta solo en tinta 150 euros y la B, en cambio, 60 euros. Sumando el precio de compra, al cabo de un año son 209 euros la impresora A y 149 euros la B. A los dos años, la A llega a 359 euros y la B a 209 euros: una diferencia de 150 euros a favor del aparato que a primera vista era más caro.
Dónde se subestiman con facilidad los costes de uso
Los consumibles como la tinta, las cápsulas o los filtros se pasan por alto con especial facilidad, porque se venden aparte del aparato y en la compra ni siquiera aparecen en la misma página. También el consumo en espera de un aparato que está siempre enchufado va sumando en silencio, sin que se note en el día a día. En los aparatos con piezas móviles, como aspiradoras o cafeteras, se añaden además costes de mantenimiento y desgaste que solo se notan al cabo de unos meses o años.
- Consumibles como tinta, cápsulas, filtros o bolsas que hay que volver a comprar con regularidad.
- Consumo de energía y agua durante el uso, sobre todo en aparatos que se usan a diario.
- Mantenimiento y piezas de desgaste que aparecen tras un tiempo de uso y en los que casi nadie piensa al comprar.
Cómo se acumula la diferencia con el tiempo
A los tres años, la impresora A llegaría a 509 euros y la B a 269 euros; a los cinco años, a 809 euros frente a 389 euros. La distancia crece con cada año que se usan los dos aparatos, mientras que la diferencia de precio original en la compra, 30 euros a favor de la impresora A, hace tiempo que dejó de pesar. En cambio, con un aparato que usas solo de vez en cuando, unas 100 páginas al año en lugar de 1000, esa misma diferencia apenas se notaría, porque la tinta te costaría solo 15 euros frente a 6 euros al año. Cuánto se notan los costes de uso depende, por tanto, siempre también de cuánto uses tú el aparato, no solo de lo que indique el fabricante sobre el precio por página.
Cómo estimar los costes de uso antes de comprar
Los datos del fabricante sobre el consumo por página, por taza o por lavado, si los hay, dan una primera base para comparar. En los electrodomésticos, la etiqueta energética aporta además una referencia, como describe el artículo electrodomésticos: mira primero la etiqueta energética. Si faltan datos concretos, ayuda dividir el precio del consumible principal entre el rendimiento indicado, como en el ejemplo de las dos impresoras, para tener al menos una cifra aproximada con la que comparar dos modelos.
La posibilidad de reparar, parte de los costes de uso
Además de los consumibles y la energía, cuenta lo fácil que sea reparar un aparato cuando se avería, en lugar de sustituirlo entero. Un aparato en el que se puede cambiar una pieza suelta puede salir más barato con los años que un modelo en el que cualquier pequeña avería supone comprar uno nuevo. El artículo reparación, recambios y el derecho a reparar lo trata con más detalle.
El precio de compra sigue importando
Comparar los costes de uso no significa ignorar el precio de compra, sino ponerlo en su sitio. Un código de cupón válido rebaja el precio de compra, que se paga una vez, pero no cambia nada en los gastos continuos de un aparato. Por eso las dos cuentas van juntas: el ahorro puntual gracias a un código del resumen de cupones y el ahorro que se repite gracias a un aparato con costes de uso más bajos. En el resumen de categorías a menudo puedes comparar varios modelos con datos distintos del fabricante uno al lado del otro.
Preguntas frecuentes
¿Cómo averiguo cuánto cuesta usar un aparato?
Los datos del fabricante sobre el consumo por página, por taza o por lavado y, en los electrodomésticos, la etiqueta energética dan unas primeras referencias. Si no hay datos así, ayuda dividir el precio del consumible principal entre el rendimiento que se indica.
¿Compensa siempre un aparato más caro porque gasta menos al usarlo?
No siempre. Si lo usas poco, los gastos continuos son bajos en conjunto, así que a menudo un precio de compra más alto no llega a amortizarse durante la vida útil. Con un uso frecuente y regular, en cambio, la diferencia pesa mucho más.
¿Un código de cupón cambia también los costes de uso?
No. Un código de cupón afecta al precio de compra, que se paga una vez, no a los gastos continuos como la energía o los consumibles, que siguen corriendo sea cual sea el precio que pagaste.
¿Dónde encuentro datos fiables sobre consumibles y rendimiento?
Las fichas técnicas de los fabricantes suelen indicar el rendimiento de cartuchos, filtros o cápsulas. Comparar esos datos entre varios modelos muestra cuánto pueden diferir los gastos continuos aunque el precio de compra sea parecido.
¿Cambia el resultado si uso el aparato pocas veces?
Sí, y mucho. Con un uso escaso, incluso unos costes de uso altos por unidad apenas pesan en conjunto, así que el precio de compra debería inclinar la balanza más que en un aparato que se usa a diario.